El Ayuntamiento de Bilbao renueva su colaboración con la Asociación Zaporeak para apoyar programas con personas refugiadas en Lesbos, Grecia
- La asociación sin ánimo de lucro Zaporeak se dedica a la cocina y entrega de alimentos con el fin de mejorar las condiciones de vida de las personas que se encuentran en el campo de refugiados de Kara Tepe II, en Lesbos, Grecia.
- Este campamento alberga a refugiados provenientes de Afganistán, Siria, Irak y la República Democrática del Congo, así como de otros países de África y Oriente Medio.
- El Ayuntamiento de Bilbao, a través del Área de Derechos Humanos, Convivencia, Cooperación e Interculturalidad, ha firmado un convenio por un monto de treinta mil euros para apoyar esta iniciativa.

El Ayuntamiento de Bilbao ha renovado su colaboración con la asociación sin ánimo de lucro “Zaporeak” para respaldar programas de alimentación destinados a personas refugiadas en los campamentos de Lesbos, Grecia. A través del Área de Derechos Humanos, Convivencia, Cooperación e Interculturalidad, se ha formalizado un convenio por un total de treinta mil euros para apoyar esta labor, que actualmente se lleva a cabo en el campo de refugiados de Kara Tepe II, en Lesbos, Grecia.
“Zaporeak” es una organización sin ánimo de lucro que se fundó en 2016 con el propósito de ofrecer comida digna a las personas refugiadas que llegan a Europa. En la actualidad, su labor se centra en mejorar las condiciones de vida de quienes se encuentran atrapados en los campos de refugiados en Grecia. La crisis humanitaria provocada por la guerra en Siria llevó a un grupo de siete amigos a acudir a Grecia para ayudar a quienes huían hacia Europa, utilizando su habilidad principal: cocinar. Con el apoyo de la comunidad local, ONGs y la solidaridad vasca, nació Zaporeak. Hoy en día, continúan preparando alimentos para quienes residen en los campos de refugiados de Lesbos, Grecia.
Composición y características de la población refugiada
El proyecto se desarrolla en el campo de refugiados Kara Tepe II, situado en la isla de Lesbos, Grecia. Lesbos, una isla del mar Egeo cercana a la costa de Turquía, ha sido uno de los principales puntos de entrada para personas refugiadas en Europa debido a su proximidad geográfica con Asia Menor.
La población refugiada en Kara Tepe II es diversa en términos de nacionalidad, género y edad. La mayoría proviene de países en conflicto, como Afganistán (40%), Siria (25%), Irak (15%) y la República Democrática del Congo (10%), mientras que el 10% restante proviene de otros países de África y Oriente Medio. Aproximadamente el 55% de esta población está compuesta por hombres y el 45% por mujeres. Dentro de este grupo, cerca del 35% son niños y adolescentes menores de 18 años, y un 10% son personas mayores de 60 años. El número de residentes en el campo ha fluctuado entre 2.000 y 7.000 personas, dependiendo de las políticas de reubicación y traslados implementadas por las autoridades.
Desafíos y necesidades de la población refugiada
La población refugiada en Kara Tepe II se caracteriza por ser altamente vulnerable, compuesta mayormente por familias con menores, mujeres embarazadas, personas con enfermedades crónicas y víctimas de violencia y persecución. La incertidumbre sobre su futuro, la falta de acceso a empleo y educación, así como las condiciones de vida precarias, han generado altos niveles de estrés y problemas de salud mental entre los refugiados.
En 2026, la situación sigue deteriorándose, ya que con el tiempo la emergencia se ha cronificado, lo que ha llevado a un aumento de enfermedades crónicas y al número de personas refugiadas que las padecen. Muchas mujeres refugiadas embarazadas sufren de carencias como anemia, diabetes o hipertensión, y estas mujeres requieren una alimentación específica para asegurar un buen embarazo y proteger la salud de la madre.
2500 RACIONES DIARIAS
Zaporeak entrega una media de 2.500 raciones diarias, con el apoyo de más de 60 voluntarios y voluntarias que han viajado a Lesbos en turnos, junto a un equipo de 6 personas refugiadas que trabajan de manera estable en la cocina.
El trabajo incluye la preparación de la comida, su cocción, la limpieza del espacio de trabajo y la distribución en los distintos lugares designados para ello. Se envía una media de cuatro grupos de voluntarios cada tres semanas, y también hay participación de voluntarios que se costean sus propios gastos y estancia, lo cual es crucial ante el aumento de personas refugiadas.
Además, cuentan con la asesoría de una nutricionista para garantizar que los diferentes grupos con los que trabajan reciban los nutrientes necesarios. También han proporcionado suplementos nutricionales como leche, frutos secos y frutas, que son difíciles de conseguir para las personas refugiadas. En los menús se incluye una pieza de fruta y leche, esenciales como aporte vitamínico para combatir enfermedades y patologías crónicas. Gracias a la solidaridad de la sociedad que dona alimentos, se logra que los refugiados puedan disfrutar de una comida digna y nutritiva cada día.
Comparte en tus redes sociales:


