San Sebastián mantiene el veto a los perros en las playas durante el verano y refuerza las medidas contra el humo y el ruido

El debate sobre el uso de las playas urbanas de San Sebastián durante la temporada de baño ha quedado, al menos por ahora, zanjado. El Gobierno municipal ha decidido descartar definitivamente la posibilidad de permitir el acceso de perros a los arenales en verano, incluso en la franja nocturna, una opción que se había planteado inicialmente dentro del proceso de modificación de la Ordenanza de Uso y Aprovechamiento de las Playas. La propuesta contemplaba que los animales pudieran corretear por la arena entre las 21.00 y las 00.00 horas, pero la fuerte oposición ciudadana ha llevado al Ayuntamiento a dejar esta medida en suspenso.
De este modo, los perros seguirán sin poder bajar a las playas donostiarras durante el verano, a ninguna hora del día, como ya ocurre en la actualidad. Fuera de la temporada estival, el acceso continúa permitido, tal y como establece la normativa vigente. La futura ordenanza, aún en tramitación, sí incluirá otras dos medidas que han cosechado un amplio respaldo social: la prohibición de fumar en los arenales y la limitación del uso de altavoces y reproductores de música para evitar ruidos molestos.
La revisión de la ordenanza se abrió a consulta pública el pasado mes de octubre. Entonces, el concejal delegado de Medio Ambiente, Iñigo García, defendió la propuesta de permitir el acceso nocturno de perros como una forma de compatibilizar el disfrute de los animales y de sus propietarios con el uso general de las playas y las tareas de mantenimiento que se realizan de madrugada. En aquel momento, recordó además que en la ciudad hay censados 17.833 canes, una cifra que reflejaba la magnitud del colectivo potencialmente interesado en la medida.
Sin embargo, la respuesta ciudadana ha sido contundente. Tal y como reconoció el propio edil esta semana en el Consejo Asesor de Medio Ambiente, el Ayuntamiento ha recibido una avalancha de alegaciones contrarias a la presencia de perros en las playas durante el verano. El rechazo ha sido tan amplio que el Gobierno municipal ha optado por retirar esta parte de la propuesta y seguir adelante únicamente con aquellas medidas que cuentan con un respaldo claro.
García explicó que la modificación de la ordenanza se articulaba en torno a tres grandes ejes: la prohibición de fumar para reducir la contaminación por colillas y promover espacios libres de humo; la limitación de dispositivos generadores de ruido para garantizar el bienestar acústico y la tranquilidad de las personas usuarias; y la regulación del acceso de perros a las playas durante todo el año, adaptada a la legislación autonómica de protección de los animales domésticos. Tras la consulta pública, la decisión ha sido “seguir adelante con las dos primeras medidas y dejar en suspenso la relativa al acceso de las mascotas”.
El concejal subrayó que el proceso participativo no se ha entendido como un mero trámite administrativo. “Cuando planteamos este cambio en la normativa lo hicimos convencidos de que abrir el debate era positivo. Creemos en la participación real, como una herramienta que debe influir en las decisiones”, afirmó. Los datos de la consulta refuerzan esa idea: de las 163 alegaciones registradas sobre el acceso de perros, el 85,8% se posicionó en contra, frente a solo un 4,9% a favor y un 9,2% con posturas intermedias.
Muy distinto ha sido el resultado en las otras cuestiones planteadas. La prohibición de fumar en las playas recibió un respaldo mayoritario, con un 72,5% de aportaciones favorables entre las 51 registradas. Aún más amplio fue el consenso en torno a la limitación del ruido: de las 37 aportaciones recibidas sobre la prohibición de altavoces u otros dispositivos de música, el 97% se mostró a favor, sin votos en contra. “El resultado es claro: retiramos aquello que no cuenta con respaldo suficiente y avanzamos en medidas ampliamente apoyadas”, resumió García.
Desde el Gobierno municipal se insiste en que el objetivo no es imponer normas, sino construirlas con apoyo social, especialmente en un espacio tan sensible y compartido como las playas urbanas. La futura ordenanza deberá ahora superar varios trámites administrativos: primero su paso por la Junta de Gobierno Local, después el debate y votación de las enmiendas en comisión y en el Pleno para la aprobación inicial, y finalmente un nuevo periodo de exposición pública antes de la aprobación definitiva.
El Departamento de Medio Ambiente aspiraba a que la nueva norma pudiera entrar en vigor al comienzo de la próxima temporada de playas, pero los plazos hacen difícil que ese objetivo se cumpla, ya que el texto aún no ha sido aprobado de forma inicial. Mientras tanto, el mensaje del Ayuntamiento es claro: este verano, las playas de San Sebastián seguirán siendo espacios sin perros, y previsiblemente avanzarán hacia un modelo más libre de humo y de ruidos, en línea con la opinión mayoritaria de la ciudadanía.
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