Donostia estudia implantar el ADN canino para combatir los excrementos en la vía pública
El Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián analiza la posible implantación de un sistema de identificación genética canina con el objetivo de mejorar la limpieza urbana y reducir la presencia de excrementos de perros en calles, parques y jardines. La medida, que ya funciona en más de 80 municipios de España, permitiría identificar a los propietarios que no recogen las deposiciones de sus mascotas y sancionar estas conductas incívicas.
La iniciativa responde a una de las quejas vecinales más recurrentes relacionadas con el uso del espacio público. Según los cálculos municipales, cada día quedan sin recoger en la ciudad alrededor de 3.000 deposiciones caninas, una situación que genera problemas de higiene, deteriora la imagen urbana y provoca molestias a la ciudadanía.
Para conocer de primera mano el funcionamiento de este modelo, una delegación municipal encabezada por el concejal de Mantenimiento y Medio Ambiente, Iñigo García, ha visitado recientemente varios municipios madrileños donde el sistema ya está implantado. El objetivo ha sido analizar tanto los aspectos técnicos como las distintas fórmulas de financiación y gestión antes de tomar una decisión sobre su posible aplicación en la capital guipuzcoana.
El sistema se basa en la creación de una base de datos genética de los perros censados en la ciudad, una cifra que en Donostia ronda los 18.000 animales. Para ello, los ayuntamientos que ya utilizan esta herramienta han establecido acuerdos con clínicas veterinarias encargadas de realizar las pruebas de ADN.
La obtención de las muestras es un procedimiento sencillo, rápido e indoloro. Mediante un pequeño hisopo introducido en la boca del perro se recoge saliva durante unos segundos. Posteriormente, la muestra se analiza y queda registrada en una base de datos vinculada al animal.
En cuanto al coste, las experiencias de otros municipios muestran diferentes modelos. Algunas administraciones han asumido íntegramente el gasto del registro genético, estimado en unos 36 euros más IVA por animal, mientras que otras han optado por subvenciones temporales o por trasladar el coste directamente a los propietarios.
Una vez creada la base de datos, el sistema se apoya en campañas periódicas de inspección. Equipos municipales recogen muestras de excrementos abandonados en la vía pública siguiendo protocolos que garantizan la identificación, custodia y trazabilidad de cada muestra. Posteriormente, estas son enviadas a laboratorios especializados para su análisis genético.
Cuando el ADN extraído coincide con el de un perro registrado en la base de datos municipal, el Ayuntamiento puede identificar al propietario e iniciar el correspondiente expediente sancionador. Las multas aplicadas en los municipios donde ya funciona este sistema oscilan entre los 300 y los 3.000 euros.
Además, en aquellas localidades donde el registro genético es obligatorio, las campañas de control también permiten detectar animales que no han sido dados de alta en la base de datos, lo que puede derivar igualmente en sanciones.
La eventual implantación del ADN canino en Donostia requeriría una modificación de la Ordenanza Municipal para la Protección y Tenencia de Animales. Según explica el concejal Iñigo García, el Ayuntamiento se encuentra todavía en una fase preliminar de estudio técnico, jurídico y económico.
“El Ayuntamiento está estudiando distintas herramientas que nos permitan seguir mejorando la convivencia y la limpieza urbana, dando además respuesta al acuerdo aprobado por unanimidad en el Pleno municipal”, señala el edil. García subraya que la presencia de excrementos en la vía pública constituye una de las principales preocupaciones vecinales y considera necesario analizar aquellas medidas que ya están dando resultados positivos en otras ciudades.
El responsable municipal recuerda además que la inmensa mayoría de propietarios de perros actúan de forma responsable, aunque las conductas incívicas de una minoría generan un impacto negativo tanto en la convivencia como en los recursos públicos destinados diariamente a la limpieza.
El documento técnico que maneja el Consistorio plantea una implantación progresiva en tres fases: una primera centrada en el registro genético de los animales, una segunda destinada al desarrollo de herramientas informáticas y sistemas de seguimiento, y una tercera vinculada a las campañas de control y al procedimiento sancionador.
Más allá de la limpieza urbana, el Ayuntamiento destaca que una base de datos genética canina podría aportar beneficios adicionales relacionados con la protección y el bienestar animal. Entre ellos figuran una mayor capacidad para actuar frente a abandonos, la identificación de perros robados cuyos microchips hayan sido retirados, la localización de camadas abandonadas o la persecución de posibles casos de maltrato animal.
No obstante, desde el Consistorio insisten en que cualquier decisión requerirá consenso político, garantías jurídicas y una tramitación administrativa que podría prolongarse durante aproximadamente un año. En caso de aprobarse finalmente, el registro de ADN sería de obligado cumplimiento para los propietarios de perros de la ciudad.
Mientras tanto, el Ayuntamiento pondrá en marcha a partir de septiembre una campaña específica de sensibilización centrada exclusivamente en la recogida de las heces caninas. A diferencia de iniciativas anteriores, dirigidas a promover de forma general la tenencia responsable de mascotas, esta nueva acción buscará apelar directamente a la responsabilidad individual de los dueños para mantener limpios los espacios públicos.
La experiencia acumulada en otros municipios avala el interés de la medida. Actualmente, más de 140.000 perros están genotipados en España y se han analizado más de 8.000 muestras de excrementos recogidas en la vía pública. Los sistemas implantados registran una tasa de éxito del 85% en la obtención del perfil genético y, según los datos disponibles, han logrado reducir la presencia de excrementos entre un 60% y un 80%.
Un efecto disuasorio que muchos ayuntamientos comparan con el que tienen los radares de velocidad en las carreteras y que podría convertirse en una nueva herramienta para avanzar hacia una Donostia más limpia, cuidada y respetuosa con el espacio público.
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