Cerca de 200 jóvenes de Euskadi se unen a 8 campos de voluntariado en una experiencia transformadora
Voluntariado intergeneracional en Bergara
Durante el mes de agosto, un grupo de 21 jóvenes de entre 18 y 26 años participará en un campo de voluntariado en la residencia de mayores Mizpirualde, ubicada en Bergara, Gipuzkoa. Su labor consistirá en acompañar y asistir a los residentes en diversas actividades diarias, contribuyendo así a mejorar la calidad de vida de las personas mayores.
Adrián López, director de Juventud, visitó recientemente el campo de trabajo y destacó el compromiso social de estos jóvenes, quienes se involucran en un proyecto que promueve el bienestar de la comunidad. Esta iniciativa forma parte de un programa más amplio que ha logrado atraer a 194 participantes en toda Euskadi durante este verano, incluyendo 63 jóvenes vascos y 131 de otras comunidades autónomas.
Proyectos de voluntariado en Euskadi
Los campos de voluntariado de Euskadi, que se llevan a cabo en verano, reúnen a jóvenes de diferentes regiones y países con el objetivo de colaborar en proyectos comunitarios. Estos proyectos abarcan actividades como la limpieza de ríos, la conservación de caminos antiguos, la dinamización de personas mayores y la recuperación del patrimonio histórico. La participación es completamente voluntaria y no remunerada, lo que refuerza el sentido de comunidad y solidaridad entre los jóvenes.
Asimismo, este verano se han reservado 2 plazas en cada turno para personas con diversidad funcional, fomentando así la inclusión. Además, 102 jóvenes de Euskadi han tenido la oportunidad de participar en campos de voluntariado en otras comunidades autónomas, ampliando su experiencia y conocimientos.
Beneficios de la interacción entre jóvenes y mayores
En la residencia Mizpirualde, donde residen más de 100 personas mayores, el programa de voluntariado busca fomentar el intercambio intergeneracional. Las actividades que realizarán los jóvenes incluyen ayudar a leer el periódico, jugar a las cartas, acompañar a los residentes en paseos y organizar diversas actividades recreativas. Este contacto no solo rompe la rutina diaria de los mayores, sino que también genera emociones positivas y ayuda a estimular su salud cognitiva.
“Quiero destacar el compromiso de los jóvenes para construir una sociedad mejor e inclusiva. Este campo de trabajo busca fomentar la empatía entre generaciones y propiciar un conocimiento mutuo que beneficie tanto a jóvenes como a mayores”, expresó Adrián López. El director de Juventud subrayó que las relaciones forjadas en este ámbito dejan una huella emocional duradera en ambos grupos.
Otros campos de voluntariado en Euskadi
Además del campo de Bergara, otros municipios de Euskadi también han acogido iniciativas similares. En Muxika, por ejemplo, 23 jóvenes han trabajado en la recuperación de antiguos caminos peatonales. En Santurtzi, 18 jóvenes han apoyado a los residentes de la residencia Nuestra Señora de Begoña en su proceso de socialización. En Maeztu, un grupo de 20 adolescentes se ha dedicado a rehabilitar una antigua fábrica en el barrio de Korres, mientras que en Lekeitio, 37 jóvenes han colaborado en el desarrollo de actividades para mayores en la residencia Uribarren Abaroa.
Adicionalmente, en Plentzia, 40 jóvenes han llevado a cabo limpieza de residuos en el cauce del río Butrón, y en Berango, 20 adolescentes se preparan para mejorar los caminos que conectan el casco urbano con los barrios del municipio.
Actividades recreativas y de cohesión
Las jornadas en los campos de trabajo suelen estructurarse con actividades de voluntariado por la mañana, reservando las tardes para el ocio y la interacción entre los participantes y la comunidad local. Se organizan diversas actividades lúdicas y culturales, incluidas excursiones y visitas a lugares de interés, que fomentan la convivencia y el intercambio cultural entre los jóvenes y los residentes de la zona.
Según informó el Gobierno Vasco.
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