La Diputación implementa una estrategia integral para la prevención y atención de la salud mental en servicios y recursos sociales forales
Presentación de la Estrategia de Salud Mental en Gipuzkoa
Esta mañana, la Diputación Foral de Gipuzkoa ha presentado la Estrategia para la Atención a la Salud Mental en la Red de Servicios Sociales de Gipuzkoa 2026-2030. Este documento busca mejorar los apoyos a personas con problemas de salud mental dentro de la red foral de servicios sociales, ampliando la atención más allá del Trastorno Mental Severo. La iniciativa tiene como objetivo proporcionar una atención más personalizada, comunitaria, preventiva y coordinada, con el fin de “cuidar bien y mejorar la vida de las personas que cuidamos, favoreciendo su autonomía, inclusión y calidad de vida”.
El encuentro, celebrado en el espacio Gunea del Palacio foral, fue inaugurado por la diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza. A la convocatoria asistieron profesionales de la Red foral de Salud Mental, entidades relacionadas con la discapacidad, y expertos del departamento de Salud del Gobierno Vasco y Osakidetza, entre otros. Mendoza, junto a la diputada de Cuidados y Políticas Sociales, Maite Peña, destacó el doble objetivo de la estrategia: profundizar en la prevención y anticipación, y reforzar el abordaje en la atención a la salud mental.
Desafíos en la atención a la salud mental
“Los casos de salud mental son cada vez más numerosos y complejos”, advirtió la diputada general, subrayando la necesidad de coordinar esfuerzos a nivel social y sociosanitario para ofrecer el apoyo adecuado a quienes requieren cuidados intensivos. La estrategia aboga por combinar la atención especializada a personas con trastornos mentales graves con una perspectiva de salud mental que abarque todos los servicios sociales, desde la prevención hasta la atención a situaciones de fragilidad.
La estrategia se desarrollará a lo largo de cuatro años y se fundamenta en cinco ejes principales, 12 objetivos estratégicos y 52 proyectos, con un presupuesto estimado de más de 10 millones de euros hasta 2030. Esta cifra es complementaria a los 18,5 millones de euros anuales destinados a la atención del Trastorno Mental Grave.
Mendoza enfatizó la importancia de adaptar los apoyos a las cambiantes necesidades de las personas a lo largo de su vida, así como la relevancia de la colaboración entre los diferentes sistemas que impactan en el bienestar de la población.
Un modelo de atención centrado en la persona
El diagnóstico inicial de la estrategia ha puesto de manifiesto seis desafíos clave: la necesidad de adaptar los recursos a la diversidad de perfiles, mejorar la coordinación en la atención, implementar un modelo comunitario efectivo, abordar la complejidad de casos con múltiples problemas, detectar situaciones de vulnerabilidad de forma precoz y evaluar los resultados de la atención brindada.
El modelo de atención propuesto se alinea con los principios del nuevo enfoque de cuidados en Gipuzkoa, situando a la persona y su proyecto de vida en el centro del proceso. Además, se enfatiza la importancia de que los apoyos respeten los derechos y preferencias de cada individuo, promoviendo su autonomía y adaptándose a sus necesidades cambiantes. La estrategia busca ofrecer una atención integral que conecte los recursos sociales y sanitarios, asegurando su continuidad y abordando aspectos como la equidad de género y la lucha contra el estigma.
Ejes estratégicos para la mejora de la atención
La estrategia se estructura en cinco ejes fundamentales. El primero se centra en la gobernanza y coordinación sociosanitaria, fomentando la colaboración entre los servicios sociales y el sistema sanitario. Se espera que esta sinergia genere itinerarios más coherentes para los usuarios y reduzca la carga al conectar los distintos servicios. Un proyecto destacado en este ámbito es la creación de una Mesa interinstitucional para abordar casos complejos de salud mental.
El segundo eje se enfoca en la prevención y promoción de la salud mental, con iniciativas de sensibilización, detección temprana de riesgos y apoyo a las familias y cuidadores. Estos esfuerzos buscan reducir el aislamiento y aliviar la carga de cuidados.
El tercer eje se dedica a la adecuación de la red a las necesidades actuales y futuras, combinando la transformación de la atención con la adaptación de los recursos. Esto incluye la figura de un profesional de referencia, la personalización de apoyos y la gestión coordinada de casos complejos.
El cuarto eje incorpora la perspectiva de género, equidad e inclusión en la planificación y prestación de servicios, con un proyecto específico para reducir la sobrecarga de los cuidadores, especialmente de las mujeres.
Finalmente, el quinto eje aborda la gestión del conocimiento, innovación y calidad, buscando reforzar las capacidades del sistema mediante la implementación de indicadores de salud mental y la participación activa de los usuarios en la evaluación de servicios. La experiencia de las personas que utilizan estos recursos será fundamental para mejorar la atención que reciben.
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