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Donostia redefine su modelo turístico: menos presión en verano, más visitantes internacionales y un impulso al turismo de calidad

Lejos de las imágenes de saturación veraniega que durante años han marcado el relato turístico de San Sebastián, la ciudad está viviendo una transformación silenciosa pero profunda. Los últimos datos del Observatorio Turístico dibujan un nuevo escenario: el turismo se estabiliza, se internacionaliza y, sobre todo, se distribuye mejor a lo largo del año.

En 2025, la capital guipuzcoana registró 2.122.612 pernoctaciones, una cifra ligeramente inferior a la del año anterior, con un descenso del 0,48%. Sin embargo, detrás de este leve ajuste se esconde una evolución que apunta hacia un modelo más sostenible y equilibrado. La caída, lejos de interpretarse como un retroceso, refleja una menor presión en los meses más saturados y un crecimiento en periodos tradicionalmente más tranquilos.

Una ciudad que respira más allá del verano

El cambio más significativo se observa en el calendario. Meses como enero, febrero, junio o diciembre han ganado peso, mientras que el verano —históricamente el epicentro de la actividad turística— ha experimentado una caída del 1,48%. Este desplazamiento no es casual: responde a una estrategia clara de desestacionalización que busca repartir mejor los flujos de visitantes y reducir el impacto en los momentos de mayor afluencia.

La consecuencia es una ciudad más habitable tanto para quienes la visitan como para quienes la viven. En un día medio, los turistas ocupan solo el 6% del espacio público, una cifra que contrasta con la percepción de masificación y que pone en contexto el verdadero alcance del fenómeno turístico. El resto del espacio se reparte entre la población residente (57%), quienes acuden habitualmente desde otras zonas (19%) y excursionistas (18%).

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El auge del visitante internacional

Otro de los pilares de este nuevo modelo es la consolidación del turismo internacional. Dos de cada tres pernoctaciones en 2025 —un 66,05%— corresponden ya a visitantes extranjeros, cuyo número ha crecido un 2,83% respecto al año anterior.

Estados Unidos lidera ahora el ranking de mercados emisores, seguido de Francia, Madrid y Reino Unido. Este cambio no solo refleja el atractivo global de Donostia, sino también su capacidad para posicionarse como un destino de calidad, capaz de atraer a un visitante que, en general, prolonga su estancia y tiene un mayor impacto económico.

De hecho, la estancia media ha aumentado hasta las 2,05 noches, alcanzando las 2,13 en el caso de los turistas internacionales. Un dato que refuerza la idea de un turismo menos fugaz y más vinculado a la experiencia.

El turismo de congresos, un motor estratégico

Pero si hay un elemento que está redefiniendo el perfil turístico de la ciudad es el crecimiento del turismo MICE —vinculado a congresos, reuniones y eventos profesionales—. En 2025, la mayoría de estos encuentros fueron de carácter internacional, con un claro predominio de temáticas científicas, médico-sanitarias y tecnológico-industriales.

Este tipo de turismo aporta un valor añadido evidente: no solo atrae visitantes fuera de la temporada alta, sino que también posiciona a Donostia como un punto de encuentro para el conocimiento, la innovación y el talento global.

No es casualidad que la ciudad ocupe ya la séptima posición en España en el ranking de la International Congress and Convention Association (ICCA), solo por detrás de grandes capitales como Madrid, Barcelona o Valencia, y a pesar de contar con una infraestructura mucho más limitada.

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Un sector clave para la economía local

Más allá de las cifras, el turismo sigue siendo una de las columnas vertebrales de la economía donostiarra. Representa el 14% del Producto Interior Bruto de la ciudad y genera empleo para unas 16.030 personas, lo que equivale al 19% de la población activa.

Su impacto, además, trasciende al propio sector: alcanza a productores locales, artesanos, empresas tecnológicas y múltiples actividades vinculadas, consolidando un ecosistema económico que se beneficia de la llegada de visitantes.

Alta satisfacción, reto de futuro

Si hay un indicador que resume el éxito del modelo es la valoración de quienes visitan la ciudad. Donostia obtiene una puntuación media de 9,2 sobre 10 entre quienes pernoctan, una cifra que apenas desciende a 9 en el caso de quienes realizan visitas de un solo día.

Estos datos confirman que la ciudad no solo atrae, sino que convence. Y ese es, precisamente, el desafío a futuro: mantener ese equilibrio entre atractivo turístico y calidad de vida, entre crecimiento económico y sostenibilidad.

Donostia parece haber entendido que el éxito no está en recibir más visitantes, sino en recibirlos mejor. Y en ese cambio de enfoque, más pausado y estratégico, puede estar la clave para seguir siendo uno de los destinos más deseados de Europa sin perder su esencia.

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